Personal

Pedaleando por la bahía (y II): Puentes y vientos, pijos y ferrys

En la vida me hubiera yo figurado que la narración de un mundano paseo en bici iba a generar tanta espectación…

 

Es cierto que me he tomado mi tiempo para escribir la segunda parte de esta experiencia, pero también es verdad que me he visto abrumado por las peticiones (directas e indirectas) de que escribiera la segunda parte del “relatillo”, por llamarlo de alguna forma, y creo que me ha podido la presión. ¡Así que ya no lo escribo!, ¡Y también le voy a decir a Antena3 que cancele la adaptación a la pequeña pantalla! Ahora voy a hablar de… el cultivo de la guayaba en climas frios.

Nah, es broma, si yo no sé de plantas… ¿qué voy a contar? Vuelvo a mi historia.

Nos quedamos en que los barcos como los caballos, mejor montarlos que verlos (…) o algo así, ¿no? El caso es que nuestro camino continua a partir de ahí en dirección al siguiente punto de interés del recorrido: el Golden Gate, o puente de la bahía.

En nuestro camino bordeando la costa hacia el puente (que dicho sea de paso, estaba más lejos de lo que parecía) tuvimos la suerte de disfrutar de unas vistas increíbles de vastas extensiones de prado pegando al mar y pequeñas playas adornadas aquí y allá con casas de madera que, antaño propiedad de algunos afortunados, ahora pertenecían al comité de conservación de aquellas costas (digo yo… yo vi un cartel con una ballena y algo de oficina de nosequé. Claro que allí tampoco hay ballenas…). Debo añadir que la suerte sobre todo la tenían mis colegas de viaje, que debían sentirse enamorados con aquellos parajes cuando cada cuatro pedaladas se bajaban de la bici a echar “la última foto”… ¡¡”Aburriíco” me tenían!! ¡jejeje!

En nuestra ruta también nos cruzamos con zonas habilitadas para barbacoas donde los sanfranciscanos disfrutaban de un apaciblemente soleado (y fastidiosamente ventoso) Domingo entre salchichas y pancetas :)

Cuando al final llegamos al puente, y tras sortear al millar de turistas que copan esa zona, pudimos apreciar en nuestras carnes la primera sensación que te invade cuando te encuentras a los pies del majestuoso Golden Gate, y es…

VIENTO…muchísimo!!

Pero una cosa exagerada, vamos. Es algo lógico, dado que al encontrarse en la única vía de acceso del océano hacia el interior de la tierra, las corrientes de aire son monstruosas (y no me quiero ni imaginar las de agua…). Con el tiempo he llegado a la conclusión de que no es cierto que tanta gente se suicide desde este puente (cuando te asomas, creerme que se quitan todas las ganas), ¡lo más probable es que fueran inocentes transeúntes atacados por una repentina corriente de aire traicionera! Aquí quería yo ver a Mary Poppins con el paragüitas… Acababa en Sillicon Valley, que está en la otra punta de la bahía…
Lo cierto, bromas a parte, es que las vistas desde allí arriba, tanto hacia la Bahía como hacia el océano Pacífico son impresionantes. Recorrer este puente alguna vez, sea en bici o andando, es algo que recomiendo encarecidamente como una experiencia realmente bonita. ¡Pero cuidado con leer bien los carteles! Generalmente con la aglomeración de gente que sin saberlo, sigue mi recomendación y lo cruza, suelen dedicar un camino del puente únicamente para viandantes y el del otro lado para ciclistas. Y puede haber multas de no atender a esto… Vale, esto de las multas me lo he inventado, ¡pero seguro que así nos fijamos!

Pasado el puente y tras algunas paradas obligadas para fotos, alcanzamos la otra orilla y nos dirigimos a nuestro siguiente destino: Sausalito. El nombre de este pueblecito super tranquilo, soleado, rodeado de exuberante vegetación y alejado del mundanal ruido de la city suena a coña, ¿verdad? Casi tanto como el precio de la vivienda allí. Tengo entendido que un estudio en este pueblo puede rondar los dos millones de dólares, lo resalto para que se aprecie correctamente mi expresión de “¿¿Pero de que c****** están hechas estas casas?? ¿¿Tienen vigas de oro??”.

Lo cierto es que Sausalito parece ser (y es) el típico lugar utópico y tranquilo como he dicho, donde los ricos se hacen sus casas (quién si no, con esos precios…) y que permite vivir apaciblemente y a escasos 15 minutos en coche del mismo centro.

Afortunadamente para nuestras carteras (y nuestra salud… porque tendríamos que haber donado un riñón para pagar si así fuera), la comida allí no era tan cara, siguiendo con la tónica general de San Francisco. Así que allí que nos tomamos un tentempié ligerito como el que muestro exultante en la foto.

Lo de ligerito es porque estabamos “ligeramente desmayaos” de tanta bici… I mean.

Como último punto a narrar en esta banal (pero al parecer más interesante de lo que yo pensaba) historia, tengo que reconocer que la hamburguesa se hizo fuerte en nuestras tripas, nos vino la pereza y se convino por unanimidad que “pedaleando iba a volver la gaviota esa, que nosotros no”. Afortunadamente, parece ser que tanta gente ha pensado lo mismo a lo largo del tiempo que se ha convertido en un negocio para algunos, que inteligentemente colocaron un servicio de ferrys que, sin coste alguno adicional, permiten cargar las bicicletas y hacen viajes entre el muelle de Sausalito y el Pier (muelle) 39 de San Francisco, que se encuentra a poca distancia de donde debíamos devolver las bicicletas.

Así que ahí volvimos tan ricamente en nuestro querido ferry, disfrutando del atardecer desde la bahía, con el sol ocultándose tras el Golden Gate. Bonito, pero un fastidio para hacer cualquier tipo de foto sin un filtro de esos que solo tienen las cámaras caras…

Afortunadamente, pudimos hacernos unas fotos al pasar cerca de Alcatraz, que nos sirven para dejar claro uno de nuestros próximos viajes: “Alcatraz, ¡estás en el punto de mira!” :)

Y con esto terminó nuestro viaje por North Beach, Marina Green, Golden Gate y Sausalito. Una experiencia que recomiendo encarecidamente a todo el que pase al menos un minuto en la ciudad de las colinas 😉

¡¡Un abrazo!!

2 comments

  1. Vaya hamburguesaca que te metes para el cuerpo, luego decíamos de las del Foster. ¡Y yo preocupado por si estabas comiendo!

    PD Lavado de cara le has dado al Blog, carajo. Ahora si que parece algo serio y terminado xD

    ¡Un abrazote!

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