Feelings Personal

Gente fantástica que te alegra un día de m*****

Hallábame yo un día volviendo a casa a altas horas de la noche (serían las 20:00… es que eso aquí es tarde y además yo soy un “exagerao”) en un tranvía en el que la advertencia “prohibido fumar” se convertía en una necesidad de no morir quemados ya que era completamente de madera.

Me encontraba bastante alicaído, taciturno, gris, lúgubre, como el museo… (parafraseando a mi admirado Dani Rovira) ya que venía de ver mi enésimo piso, con la optimista sensación de que me habían vuelto a mandar finamente a la mierda y acordándome de lo agradable que es buscar piso en esta ciudad (que no todo iba a ser bueno aquí) cuando de repente oigo a una pareja joven hablando en español (de España, me refiero, latinos hay muchísimos).

Me hizo bastante ilusión así que, por mor de animarme un poco, entablé conversación con ellos. Acababan de llegar de vacaciones a la ciudad y mis escasos conocimientos de la zona (¡¡gracias, oh, capítulo de “Callejeros Viajeros en SF” por toda la sabiduría que me has aportado!!) me sirvieron para hacerles un poco de guía turístico por Financial District y North Beach. Ellos querían visitar esta zona y y, ya que son como mi barrio ahora, coincidimos en ruta y compartimos una agradable conversación.

Tanto me agradecieron que les hubiera contado lo poco que se del lugar que me invitaron a una cerveza (a riesgo de quedarse sin sitio donde cenar, porque se hacía tarde) en la que intercambiamos risas e impresiones sobre la ciudad, la vida en el extranjero y muchos otros temas.

No diré nombres por preservar la privacidad de mis amigos Nico y Pino (ups… 😛 ) y ahora lamento sobremanera no haber echado ni una foto con ellos. Porque es gracias a este tipo de casuales encuentros que uno tiene la suerte de cambiar su humor de un mal día y hacer que realmente se convierta en un tiempo para recordar y para reafirmar cómo siempre, por muy mal que vayan algunas cosas, hay pequeños grandes detalles que merecen la pena ser disfrutados con una sonrisa.

A los dos, espero que hayáis disfrutado el resto de vuestra estancia en la ciudad, ¡y ya sabéis dónde tenéis una casa en San Francisco! (¡Y dentro de poco espero saberlo yo también! Glups…).

El abrazo de este post se lo dedico especialmente a ellos, ¡por ser realmente una “gente fantástica que te alegra un día de m…ierda”! 😀

 

P.d: Hacía ya tiempo que no ponía posts sentimentales, ¿no?

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