Feelings Personal

Wanted: programadores en la bahía. ¿A qué esperáis, desarrolladores?

Desde el mismo día que comencé a trabajar en San Francisco, ha habido un tema que no ha dejado de sorprenderme y que ahora me gustaría compartir en este blog: San Francisco tiene déficit de desarrolladores.

No es una impresión, es un hecho. Se percibe en el ambiente y se ve cada día: las empresas se aferran con uñas y dientes a cada nuevo candidato que encuentran, a fin de incorporarlo a sus filas si cumple con unos requisitos que, a mi parecer (y yo no me considero a mí mismo un brillante desarrollador, que conste), no son nada descabellados incluso para un recién titulado que se haya tomado su carrera un poquito en serio… Y con “un poquito en serio” no me refiero a notas brillantes sino a verdadera motivación. Hablo de proyectos personales (da igual si terminados o no…), colaboraciones, asistencias a cursos y ponencias donde extender los conocimientos básicos de la carrera, “hackathones” y cosas por el estilo.

Las empresas, ávidas por crecer y desarrollar sus modelos de negocio basados en la web, los dispositivos móviles o videojuegos, por poner algunos ejemplos, no escatiman en mimar a sus programadores y desarrolladores de una forma ejemplar, e incluso (en algunos casos y según qué empresas) llegar a proveer de incentivos económicos a aquellos que propongan a conocidos para ser entrevistados como nuevos empleados, si estos son finalmente seleccionados.

Mucha gente me pregunta si es difícil llegar aquí, a trabajar en la Bahía, cuna de la informática y las nuevas grandes ideas tecnológicas y blablabla… Y mi respuesta es siempre la misma: NO, simplemente se necesitan los c… narices de dar el paso y atreverse a cruzar los más de 9500 km que nos separan de nuestra queridísima madre patria para venir aquí a darlo todo!

Y es que también es cierto que no todo el monte es orégano, y aquí se trabaja mucho y muy duro. Y se espera de los empleados (especialmente de nosotros, los ingenieros) que realmente sepan tomar sus desarrollos como algo personal, no únicamente como un medio de subsistencia. La valoración del trabajo individual, la meritocracia, el ambiente distendido y de jerarquía horizontal que reina en la mayoría de las empresas de Sillicon Valley fomentan este espíritu, con el que sin duda el trabajador no se siente un número más en la empresa, sino como el responsable (junto a sus compañeros) de hacer que esa empresa crezca, porque sabe que ello también repercutirá en su propio crecimiento, personal y profesional.

“Claro, pero es que tu fuiste con un programa organizado”, podrían decir algunos. Correcto! Eso es cierto. Realmente estaré eternamente agradecido a Bernardo Hernández y al programa Jóvenes con Futuro la oportunidad tan impresionante que me han dado para estar hoy donde estoy. Sin embargo, me gustaría aclarar varios puntos al respecto:

  1. Yo apliqué a este programa junto a otras 430 personas aproximadamente de todas España, y tuve que pasar mis pruebas también para llegar a California.
  2. 430 personas no es tanta gente si tenemos en cuenta la cantidad de recién titulados que cada año finalizan sus estudios en las diversas modalidades de ingeniería informática y telecomunicaciones en nuestro país. Luego hay realmente mucha gente que no participa en iniciativas de esta índole, bien por desinformación, bien por desaliento de pensar que no serán escogidas. A estas últimas les diré que si hace 4 meses alguien me hubiera dicho que hoy estaría cumpliendo mi sueño de trabajar aquí, o me hubiera reído en su cara o se lo habría hecho firmar. Lo que es cierto es que si no se intenta, segurísimo que no se consigue.
  3. El programa Jóvenes con Futuro sigue celebrándose y comenzará pronto su tercera edición. Para todos aquellos que estén interesados en el tema, pueden seguir el twitter del programa “@JovenesFuturo” o el mío, ya que avisaré conforme comience el próximo proceso (también lo haré a través de este blog).
  4. Jóvenes con Futuro, aunque se trata de una iniciativa genial, no es la única opción que existe. Existen otros muchos programas de movilidad de distinta índole, ya sean a través de universidades, instituciones privadas u organismos públicos que facilitan este tipo de experiencias profesionales. Buscar por Internet o consultar en universidades o servicios de empleo pueden ser buenos puntos de partida para labrar nuestro camino al éxito.
  5. Construir una buena imagen personal es otro punto para llegar aquí. Es cada día más importante, aún sin ser autónomo o empresa. A día de hoy, es algo primordial para ser reconocidos y despertar el interés de las empresas por nuestro trabajo previo. Dedicaré otra entrada completa a este tema, ya que es algo que me parece especialmente interesante. No obstante, anticipar que un LinkedIn “apetitoso” y actualizado abre muchas puertas, hablo con la voz de la experiencia.
  6. Si, aunque duela, el inglés en España nos pesa todavía un poco más de la cuenta… Y ni al mejor desarrollador del mundo lo quieren aquí sin unas habilidades sociales mínimas. Eso es otro hecho que tengo más que contrastado.
En definitiva: Caminos para llegar aquí “haberlos, haylos!”, y el principio de todos ellos está en las ganas de crecer, la pasión por la profesión y la aspiración sin límites! Siempre me ha gustado la frase que reza “Hay que tener siempre la cabeza en las nubes, con los pies bien puestos en la tierra”.

Y ya está bien! Que vaya parrafada llevo aquí soltada después de 2 semanas sin escribir! Que parece que me estuviera conteniendo las ganas! Jejeje!

¡Ojalá pronto vea a muchos nuevos y capaces programadores haciéndose grandes en Sillicon Valley!

¡¡Un abrazo a todos!!

2 comments

  1. No puedo estar más de acuerdo con lo que pones. A veces cansa la gente que espera que les lleguen las oportunidades y no se arriesgan ni emprenden un poco. Que a nadie le regalan nada y es sorprendente la poca gente que se atreve con iniciativas como estas o con otras oportunidades similares. Si te arriesgas, puedes conseguirlo o no, pero si ni tan siquiera lo intentas no vas a conseguir nunca nada.

    Lo dicho, que aunque el vértigo y terror que puede dar lo desconocido, sino arriesgas un poco y te metes en follones, no terminas yendo a ningún lado. Yo no puedo estar más contento de todos los follones en los que me he metido. Y aunque algunos no hayan salido del todo bien, ¿y lo que he aprendido gracias a ellos quien me lo quita?

    PD Lo de las habilidades sociales, ¡cuanta razón! (Y cuanto trabajo por delante, por ejemplo para mi con el inglés)

    Un abrazo tío.

    1. Muchas gracias, tío!

      Creo que forma parte de las responsabilidades (y también de la idiosincrasia, por supuesto) de los que nos hemos atrevido a arriesgar para ser mejores el alentar a todos los que aún no lo han hecho o no tuvieron la oportunidad. Para que tengan descubran hasta dónde puede extenderse su potencial.

      Por supuesto, cuando hablo de oportunidades, no me refiero sólo a venir a trabajar a San Francisco, sino en general luchar por alcanzar nuestras metas.

      Un abrazo!

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